Madre e hijo fallecen envenenados
Familiares sospechan del papá biológico del adolescente a quien la occisa le entabló un juicio por alimentos y para que reconozca al menor.
Arrojando espuma por la boca y cada uno en su cama fueron encontrados sin vida una madre y su primogénito, de quienes se presume fueron asesinados envenenados.
El lamentable suceso se registró en el caserío Palto del distrito de Nanchoc, de la provincia cajamarquina de San Miguel, hasta donde llegó la Policía de Homicidios de la División de Investigación Criminal (Divincri) para constatar la muerte de María Ygnacio Gálvez, de 45 años de edad, y de su hijo Nils Ygnacio, de 16 años.
HALLAZGO
Según el acta policial, eran aproximadamente las 7 y 30 de la noche del último martes, cuando José Ygnacio encontró a su hermana y sobrino en su dormitorio y al verlos que no reaccionaban de inmediato solicitó el apoyo del personal policial de la comisaría del Nanchoc.
Los agentes al llegar verificaron que ambos estaban muertos y todo indicaba que habían sido envenenados con algún potente raticida. En el lugar no se encontró algún sobre o indicio de que ellos mismos atentaron contra sus vidas, es por ello que sospechan de una tercera persona quien habría cometido el doble crimen.
Por orden de un representante del Ministerio Público del distrito de Cayaltí, ambos cadáveres fueron trasladados a la morgue de Chiclayo, hasta donde también llegaron sus familiares y con total tristeza contaron detalles previos a lo sucedido, pues sospechan de alguien.
Corina Ygnacio recordó que vio a su hermana por última vez el último martes debido a que estuvieron participando de una reunión del programa «Juntos» en un colegio donde compraron almuerzo.
Dijo que su ser querido no quiso sentarse con el grupo ante el temor de que una mujer le pueda hacer daño.
«Me dijo que no quería sentarse con el grupo porque una señora que vive en el caserío la estaba mirando con su cara de enojada, pero no sabía por qué esa actitud y temía que algo malo le pudiese hacer», sostuvo.
De igual forma reveló que la madre de familia mantenía un juicio con el padre del adolescente a quien no quiso reconocer desde que nació, menos pasarle pensión por alimentos pese a que sufría de epilepsia.
«Me enteré por mi padre que la familia del hombre la amenazaba a mi hermana. Exijo que hallen al responsable de la muerte de mis seres queridos porque mi hermana se fue a comprar alimentos al comedor del colegio y solo comieron ella y mi sobrino. Su otra hijita más pequeña que es discapacitada y mi papá que viven con ellos no comieron, porque sino también hubiesen muerto. Los dos estaban descansando por el frío», agregó.
Asimismo, dijo que su anciano padre escuchó que su nieto gritaba de dolor, pero por su avanzada edad no pudo hacer nada para salvarle la vida.
Fuente: Diario Correo
